Que tiemble el mundo,
hoy la sonrisa a llegado de nuevo a mí.
Haré que el universo entero me escuche y para ello,
no me hará falta alzar el tono de voz.
Pronunciaré la palabras adecuadas, en el momento indicado,
y aunque de mi boca han salido mas
de un te quiero, esta vez tendrá un tono distinto,
tendrá ese tono de enamorado feliz,
al que la mayor pena no hace daño, el tono de ese enamorado
que disfruta de la otra persona,
aun no teniéndola se ríe con ella y nunca,
reitero, nunca,
deja ni un momento de luchar por tenerla entre las palmas de sus manos.
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