“Hacía demasiado calor y estaba tirada en la cama. Se quitó los calcetines y miró el techo. ¡Qué productivo era no hacer nada! Suspiró. Filosofó su existencia. Lo extrañó. No encontró respuesta. Se intoxicó. Se liberó poniendo los pies al frío del suelo -entonces el escalofrío le hizo darse cuenta de que él era su existencia- y volvió a suspirar.”
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