Eramos parte del silencio..
Prometimos desafiar al tiempo, manteniéndonos jóvenes, mientras que el duro invierno fuera desgasta las pieles de los árboles como la atmósfera lo hace con las de las manzanas. Te reservé un hueco en mi estantería de trofeos, pues me sentí tan sorprendida cuando llegaste como si a un extra una película le entregan el Óscar a mejor protagonista. Llegaban días de estufa y noches plagadas de estrellas solitarias que persiguen el cobijo de la luna. Pero, sobre todo, de esos atardeceres rotos, con el sol ensangrentado tras haber alumbrado, por desgracia, enfrentamientos y conflictos bélicos en diversas partes del mundo. Habría Lorenzo firmado por solo encendernos a nosotros, como a las velas de una tarta, y así, en el final, apagarnos juntos.
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